Reseña: Dream Theater – A Dramatic Turn Of The Events

Fuente: Cucharasonica.com

La expectación ante el nuevo disco de Dream Theater ha sido inmensa, aunque no sé si esta vez ha sido por la enorme calidad de sus músicos y la gran obra que entre todos pueden conseguir o por la marcha de Mike Portnoy. Y es que el baterista no solo se limitaba a tocar su instrumento -que de por sí no es nada desdeñable-, sino que era una parte muy importante en el mecanismo de composición de la banda, así como de gestión de conciertos y de imagen global. Mike Portnoy es todo un símbolo dentro del mundo de los bateristas y, aparte de ser miembro fundador de Dream Theater, aportaba las ganas e ilusión que tantas veces se echan en falta en las grandes formaciones.

Para resumir todo el drama, llegó un momento en el que Portnoy le propuso a sus compañeros un descanso para que la banda recargara las pilas y volviera con ideas frescas. Estos no aceptaron y decidieron continuar sin él, muy a su pesar, por cierto. Tocaba buscar sustituto y Dream Theater, después de unos últimos años de consolidación y de captación de fans, estaba en la cuerda floja. Y así lo refleja la portada de esta nueva obra, A Dramatic Turn Of The Events. Tras una búsqueda de baterista centrada en lo mejor de lo mejor, Mike Mangini ocupó el puesto de Portnoy y todo comenzó a rodar de nuevo. Pero todo se tenía que cuidar muy bien porque el invento podía resultar mal para el grupo.

Todo este contexto explica por qué el nuevo disco de Dream Theater no aporta nada nuevo a lo que ya conocíamos de ellos. Sin la mente creativa de Portnoy ejerciendo de director de orquesta, el grupo ha apostado por un sonido clásico, con canciones que seguro gustarán a sus seguidores. Si hablamos en términos de cine, el conjunto ha preferido no arriesgarse, crear un blockbuster para asegurarse el éxito. Es más, el propio Portnoy ha ratificado la teoría de un productor que afirmó que, tras estudiar el álbum, había llegado a la conclusión de que se había utilizado como molde el Image and Worlds, uno de los más aclamados discos del grupo, para crear esta obra. Esto es lo que escribió Mike en respuesta al autor del artículo:

Gran y acertado post. Me di cuenta inmediatamente de todo lo que escribes tras la primera escucha del álbum… y lo encontré increíblemente extraño. Si son detalles intencionados, entonces creo que es una idea muy buena… Sin embargo, si es un intento desesperado por re-escribir secretamente el pasado… mmm, entonces no está tan bien… Creo que solo ellos [los miembros de Dream Theater] sabrán las razones de estas semejanzas.

No sé hasta qué punto habrá tantas similitudes objetivas, pero a mí a simple escucha no me lo parece. Encontramos canciones muy complejas como para comentarlas pormenorizadamente, pero hay una péndulo estílistico que oscila en torno al metal con todas las letras (“Bridges In The Sky”) hasta llegar a los momentos más calmados y melódicos que Dream Theater jamás haya escrito (“Far From Heaven”). Un buen punto a favor del sonido del CD es el protagonismo que se le ha vuelto a conceder a John Myung y a su portentoso bajo, algo que contrasta con la batería que, en ocasiones, pasa a un segundo plano.

Sobre el papel de Mike Mangini hay que romper una lanza a su favor. En mi opinión, Mangini es más baterista que Portnoy, es decir, tiene más recursos técnicos que la banda puede aprovechar en el futuro, pero creo que no tiene la misma capacidad compositiva que tenía el anterior baterista. En otras palabras, creo que el concepto de batería puede dar un paso más con Mangini detrás de los platos, pero eso puede hacer que Dream Theater se convierta en un entramado musical demasiado técnico e innaccesible para el público, que requiere de canciones con gancho para volver a escucharlas. De hecho, espero que el marcianismo técnico de los dos primeros minutos de “Lost Not Forgotten” se quede en el futuro en pequeñas pinceladas y no en rutina.

7.5/10

En definitiva, A Dramatic Turn Of The Events es un buen disco de metal progresivo, pero que no supone un paso más en la trayectoria de un grupo con 26 años de historia. Nos quedaremos con la duda de si Mike Portnoy habría conseguido colocar esta obra entre lo más destacado del año.

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