Un hogar llamado Tierra

Por: Daniel Merchán M.

En el año 1970, el día 22 de abril (equinoccio de primavera en el hemisferio norte) se celebró por primera vez el Día de la Tierra. Más de 20 millones de personas respondieron a la convocatoria, estableciendo en sus comunidades, universidades y colegios, una plataforma de difusión y discusión sobre el medio ambiente y sus principales problemas, aunque originalmente surge como un movimiento universitario, el Día de la Tierra se ha convertido en un acontecimiento educativo e informativo a nivel mundial.

Los grupos ecologistas lo utilizan como ocasión para evaluar los problemas medioambientales del planeta: la contaminación del aire, agua y suelos, la destrucción de ecosistemas, los cientos de miles de plantas y especies animales diezmadas, y el agotamiento de recursos no renovables. Se insiste en soluciones que permitan eliminar los efectos negativos de las actividades humanas.

En 1990, el Día de la Tierra se hizo global, con la participación de 200 millones de personas de 141 naciones. Miles de actividades tuvieron lugar por todo el mundo, incluyendo manifestaciones, plantaciones de árboles, Ferias de la Tierra, limpiezas de ríos, eventos culturales e iniciativas patrocinadas por los gobiernos. Esta oleada de preocupación internacional por el medio ambiente elevó el estatus de los asuntos medioambientales a nivel general y llevó a algunos gobiernos a crear agencias de protección medioambiental.

Por su parte, la Organización de Naciones Unidas ha declarado oficialmente el reconocimiento al Día Mundial de la Tierra, luego de que este, de una u otra manera haya pasado desapercibido dentro de este organismo supranacional, y con ello, ha renovado su compromiso frente a la sociedad, ya que la resolución adoptada por la Asamblea General advierte en sus dos páginas que la Tierra y sus ecosistemas son “nuestro hogar”, por lo que el ser humano debe llegar a un equilibrio justo entre la naturaleza y las necesidades económicas.

El principal problema hoy para este gran planeta es el fenómeno representado en el cambio climático, por tal motivo, en virtud de proteger la integridad de nuestra naturaleza vital, el reto consiste en establecer políticas y medidas que estén a la altura del desafío que representa la amenaza, con el único objetivo de reducir el daño que el caótico uso de la energía y la devastación de recursos ambientales, han ocasionado en la merma sistemática de la estabilidad ecológica del planeta.

La Tierra, el mayor planeta rocoso, fue creado hace alrededor de 4,5 mil millones de años, su superficie es única entre los planetas debido a que solamente aquí hay agua líquida, la atmósfera rodea al planeta Tierra y nos protege impidiendo la entrada de radiaciones peligrosas del sol, es nuestro planeta y el único habitado, y como observamos es el sitio ideal que mantiene las condiciones necesarias para que exista vida, de ahí nuestro deber y necesidad de cuidarlo.

Cabe subrayar palabras que enuncian la real importancia de este magnifico lugar, y que fueron suscritas en el marco de la Carta de la Tierra de orden internacional, las cuales disponen muy pertinentemente que: “La Tierra es nuestro hogar y el hogar de todos los seres vivos. La Tierra misma está viva. Somos partes de un universo en evolución. Somos miembros de una comunidad de vida interdependiente con una magnificente diversidad de formas de vida y culturas. Nos sentimos humildes ante la belleza de la Tierra y compartimos una reverencia por la vida y las fuentes de nuestro ser…”

Daniel Merchán M.

@Daniel_Merchan en Twitter

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