El camino de la esperanza

por: Luciano Gimón Zerpa

La mañana comenzó oscura, con nubes, no se presagiaba un buen día para la tan esperada marcha en la que inscribiríamos la candidatura única de la oposición ante el Consejo Nacional Electoral.

Llegamos temprano a Los Palos Grandes para desayunar y estar listos a las 9am, hora de la convocatoria, para iniciar junto a Henrique Capriles Radonsky el recorrido de más de 10 kilometros hasta la Plaza Caracas.

Primero fue una llovizna constante que dio paso luego a una lluvia que sembraba la incertidumbre en todos los que estábamos guarecidos en los alrededores del parque el este.

De repente, escampó, salimos a la Avenida Francisco de Miranda y decidimos caminar hacia la Plaza Altamira para esperar allí el inicio de la marcha. De todas partes empezó a llegar la gente; se formaban grupos espontáneos en un encuentro de alegría, optimismo, bañados por el sol que ahora prometía una mañana despejada y calurosa.

Una nutrida y entusiasta representación de muchachos de la UCV subía la emoción por un lado; rostros de los medios se encontraban por doquier, el encuentro entre Alberto Federico Ravell y Miguel Henrique Otero desbordó las cámaras , fotos y solicitudes de guardar el momento en imágenes; pancartas de Catia, Trujillo, Carabobo y Petare anunciaban lo heterogéneo de la convocatoria, el deseo de expresarse, de que todos supieran de dónde venían o que comunidad representaban.

La expectación iba creciendo a medida que pasaban los minutos y los espacios vacíos se llenaban de una multitud alegre, dispuesta, decidida, con convicción. La ansiedad se sentía en todas partes, el deseo de iniciar el recorrido se hacía impostergable.

De repente, se escucharon a lo lejos, hacia el este unos cohetes que indicaban que el momento, que la partida se había iniciado, que el camino había empezado a recorrerse: Todos quedamos suspendidos en la inquietante espera de un solo hombre: Henrique Capriles Radonsky.

La masa de gente se compactó totalmente, todos oteando hacia el este, escuchando ruido, aclamaciones, aplausos, expresiones de alegría, miradas de entusiasmo, un rumor creciente que se acercaba a nosotros. Instintivamente salían las cámaras, los celulares, los equipos de video de sus estuches, de los bolsillos, de los bolsos para capturar el instante que todos esperábamos.

Nadie pudo prever que el paso del candidato de la unidad sería tan rápido. Se abrió la gente y paso trotando, con energía, entusiasmo, sonreído, con la sencillez que lo caracteriza, con la franela de la vinotinto como metáfora de la unidad, con gente que se sumó a su trote indetenible.

De inmediato todos como movidos por un resorte invisible que activó a la masa que se encontraba en la Plaza Altamira, nos movilizamos y empezamos a caminar con paso decidido , firme, alegre y democrático hacia el oeste. Sería una larga caminata llena de gente, de emociones, de encuentros, de sumatoria de voluntades, todos por libre y espontáneo deseo de ser parte del momento histórico que estábamos viviendo.

Son pocas las palabras que puedan expresar la fuerza de lo vivido, el torrente de ilusión que se desbordó por las calles del recorrido este domingo 10 de junio. Estamos seguros que es indetenible. Estamos convencidos que este es el camino de la esperanza.

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