Venezuela ocupa el décimo lugar en el mundo en biodiversidad

Fuente: Universidad de Carabobo.edu.ve

Una bandada de flamencos rosados surca los cielos y muy cerca, un ejército de playeritos husmea entre las aguas del Lago de Maracaibo en búsqueda de alimento. Entre bosques de mangle revolotean las corocoras rojas que rompen el verde de los árboles con su escarlata vivo.

La escena es una de las tantas que se repiten cada día en el Zulia, una de las regiones más megadiversas de Venezuela. El país, a su vez, ocupa el décimo lugar en el mundo y el sexto de América en biodiversidad. El sitial es motivo de regocijo ante la cercanía, el próximo 22 de mayo, del Día Internacional de la Diversidad Biológica.

Tener trazos de Caribe, de Amazonia y de Llanos, y estar esculpido por los páramos andinos y el Atlántico, convierten a Venezuela en el hogar de por lo menos 1.380 especies de aves que equivalen al 15% de las existentes en el planeta. A esto se suman 335 especies de mamíferos, 341 de reptiles, 284 tipos de anfibios y cerca de 1.800 peces.

Únicos en el Zulia

El Zulia comprende gran parte de una bioregión denominada Cuenca del Lago de Maracaibo y está delimitada hacia el este y el sur por la cordillera de Mérida, al norte por el golfo de Venezuela y al oeste por la sierra de Perijá, explicó Fernando Rojas-Runjaic, herpetólogo del Museo de Historia Natural de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales.

Además de los espacios marinos y costeros —agregó Rojas-Runjaic—, “hay formaciones de bosque xerofíticos y áridos, y hacia el sur va cambiando la composición de la vegetación, llegando a tener los bosques húmedos del Catatumbo, que son una formación vegetal única en la región”.

Esta diversidad de hábitats genera una gran variedad de especies. “En el caso particular de la Cuenca del Lago de Maracaibo está aislada del resto del continente por la cordillera de Mérida y la sierra de Perijá, y eso hace que algunas especies se vean aisladas y sufran procesos evolutivos independientes y se conviertan en endémicas, es decir sólo existen en determinada zona”.

Así resume Rojas-Runjaic la existencia en la región de especies que sólo habitan en la geografía zuliana. La lista es numerosa y tan sólo en lo que respecta a herpetología (reptiles y anfibios) existen 21 especies propias, diseminadas en la Cuenca del Lago de Maracaibo y la sierra de Perijá.

“En el Sur del Lago de Maracaibo, además de haber un alto endemismo de peces, en el caso de la herpetofauna hay tres especies propias de reptiles, una de ellas es el llamado galápago del Lago de Maracaibo, que sólo se consigue en esta parte del mundo. También está el caso de la tortuga conocida como cabezona del Zulia, que está restringida a los ambientes pantanosos del Sur del Lago”.

A la lista se suman 12 especies de escorpiones, de las 16 identificadas para la región, que sólo habitan en el Zulia

El Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca Ciénaga Los Olivitos, ubicado a 50 kilómetros de Maracaibo, es uno de los ejemplos de biodiversidad en la región, de acuerdo con César Aponte, director de la oficina de Áreas Protegidas, adscrita a la dirección de Diversidad Biológica del Ministerio de Ambiente (Minamb).

“Es un lugar muy diverso. Además de tener uno de los bosques de manglar mejor preservados del país, tiene una zona de ciénaga que es un paisaje completamente distinto. La presencia permanente del flamenco rosado le añade un valor singular, por ser el único lugar del país donde se reproduce esta ave”, subrayó Aponte.

Para Adda Gabriela Manzanilla, investigadora de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador y presidenta de la Sociedad para la Investigación y el Manejo de los Recursos Naturales de Venezuela (Sirena), el Zulia, con sus más de 63 mil kilómetros cuadrados, es una región bendecida, debido a la megadiversidad que se abre paso en su basta superficie.

“Que haya manatíes en el Lago de Maracaibo es un hecho que nos debe llamar a valorar más lo que tenemos”, reflexiona la investigadora experta en estos mamíferos acuáticos.

Amenazados

La amenaza de extinción pesa sobre varias de las especies que habitan en la región. Ejemplo de ello son el ave pico de plata, una subespecie del roedor conocido con el nombre común de piropiro o chigüire y una tortuga, todos distribuidos en el Sur del Lago de Maracaibo.

Investigaciones hechas por el Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad del Sur del Lago (Unesur) alertan sobre la merma de fauna en esa zona, como consecuencia de la contaminación de sus hábitats, la deforestación de las zonas boscosas y el empleo de productos para el control de las plagas que atacan las plantaciones.

La cacería furtiva lidera la lista de razones que han llevado al piropiro endémico del Sur del Lago a la desaparición, según ha insistido Aura Marcucci, representante de la asociación ambientalista Guardianes de la Biodiversidad.

Conservar es una de las claves para seguir disfrutando de esta riqueza natural que se ampara en la cuenca del Lago de Maracaibo y el resto de la geografía regional, tal como lo sugirió en una entrevista concedida a este diario la ecóloga Karine Gil, coautora del libro Biodiversidad en el Lago de Maracaibo.

“Cuiden todo lo que vierten al agua, comencemos por el aceite de la casa, no lo echen directamente sobre el desagüe del lavaplatos, póngalo en un recipiente plástico, tápelo y échelo a la basura, porque todos, absolutamente todos los que vivimos y vivirán cerca del Lago, dependeremos de ese recurso natural. Usemos ese dicho tan popular, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” (Panorama, 15/05/2008, Margioni Bermúdez).-

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