Amuay: La otra guerra y cambio necesario

Por: Frank Bracho*

1 de septiembre de 2012. Una civilización con otros patrones de consumo, producción y tecnología; acordes con lo anterior, en el marco de una conciencia y ética de valores espirituales, respetuosos de la vida y la Creación, laborando con la Naturaleza y no en contra de ella; en pro de un mundo mejor. En un verdadero nuevo camino

Foto: EFE

“Una refinadora petrolera es una bomba peligrosísima que merece el cuidado que uno le da a un hijo recién nacido” –Juan Carlos Sosa, experto petrolero

A pesar de todo lo que se ha “insensibilizado” la sociedad venezolana ante la muerte, ante toda la violencia cotidiana que se ha enseñoreado en el País y la guerra interna que han significado los 150.000 homicidios de los últimos tiempos, subsiste en Venezuela el escrúpulo de seguir lamentando-al menos ritualmente- la pérdida de la vida de todo otro ser humano –y mas, si nos ha tocado de cerca. Ello ha sido puesto en el tapete con la reciente gran tragedia de Amuay. En tal aparatoso siniestro en dicha refinería la preocupación principal parece haber estado en cuántos compatriotas han muerto por ello; incluso con ribetes de caldeados dimes y diretes en torno a ello –al calor de la actual contienda política electoral: que si fueron treinta o cincuenta los muertos, que si se contó o no bien, que si se ha escondido o no información sobre ello, etc .

Pero mucho menos se ha hablado de todas las bajas por la destrucción y contaminación del ambiente natural que ha significado lo de Amuay: en aniquilación de la atmósfera, de lo suelos, de las aguas, circundantes; y la consecuente inmisericorde aniquilación de todos los otros seres vivos que dependen de dichos ámbitos, esto es: también valiosos animales, microorganismos, plantas –literalmente en el orden de millones. Estos no votan; pero tienen también una intrínseca dignidad como seres vivos, y un valor en la cadena de la vida -de la cual nosotros también somos parte. El V Mandamiento de “No Matar” no se refiere solo a lo humano: abarca toda vida !

Es la otra guerra no reconocida y reeditada en grande en Amuay: la guerra contra el ambiente: exterminadora de éste y de todas sus criaturas- incluyendo nosotros los humanos pues –como antes dicho- dependemos del ambiente y de sus otras criaturas para poder subsistir. “Dios traerá la ruina de todos los que han arruinado a la tierra” -dice la Biblia -para resumir el riesgo de desconocer la anterior vital interrelación..

Se trata de una vieja historia en nuestro país. Venezuela es una tierra premiada por la Providencia con los mas abundantes dones naturales (en agua, suelos, bosques, aire, espacio y clima), así como la mas prodigiosa biodiversidad natural; dones y recursos suficientes para ser muy felices y plenos, sin dañar o con mínimo daño. Pero ¿ qué ha preferido el venezolano ? Dedicarse mas bien principalmente desde hace muchos años a dos actividades facilistas para ganar dinero pero altamente depredadoras, aniquiladoras o contrapuestas a todo lo anterior: la minería-adicción, y la petroadicción –referida al petróleo y su hoy creciente pariente la industria del gas !

La minería-adicción fue “rey” desde la Colonia…Desde que los conquistadores españoles nos enseñaron que mas importante era la búsqueda a toda costa del oro amarillo, -del mítico y elusivo El Dorado- que la búsqueda de el -frente a nuestro ojos- “oro verde” de la prodigiosa naturaleza bondadosa y renovable que Dios nos ha legado ! Hicieron los españoles un implante de “cultura minera” tan bueno que luego que Bolívar como jefe de los patriotas los destronara del poder, una de las primeras cosas que éste hizo fue ávidamente declarar a todas las minas y al subsuelo como propiedad de los estados de las nuevas repúblicas –tal como la Corona española lo había hecho para si !..En contra de la persistente resistencia indígena que con su máxima “La tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra” siempre se opuso a lo anterior; y fue testigo sufriente de primera línea de los desmanes de la conquista minera sobre el ambiente y sobre si..Desmanes que siguen hasta hoy causando pavorosos estragos -como la masiva contaminación de mercurio de la extracción minera en las aguas y territorios indígenas del Caura -una de las ultimas grandes reservas de naturaleza tropical impoluta que le quedaba al país y el mundo, así como la reciente horrenda nueva matanza de yanomamis -aparentemente muchos mas que los muertos en Amuay- por garimpeiros en pos del oro en sus territorios, al sur de Venezuela !..Así como en contra incluso de las egregias enseñanzas del Maestro de Bolívar Simón Rodríguez advirtiéndole al Libertador cosas como las siguientes: “La plata y el oro halagan la avaricia y al cabo empobrecen al minero; porque sus vetas se pierden o se agotan, y él sigue buscándolas como perro hambriento que después de haberse tragado el bocado se queda olfateando el lugar donde se halló”. Bolívar nos liberó de los españoles, pero no de la minería-adicción.

Tal enfermedad, la de la renta extractiva fácil a expensas de la destrucción de la naturaleza, nos signaría en lo sucesivo como Nación. Como una forma de vida…Incluso hasta cuando explotamos “recursos verdes” de moda como el caucho y la sarrapia en las selvas de Guayana -con la misma avidez inescrupulosa del minero, actividades éstas que también dejaron su buena cuota de desolación en dicha zona del país. Y ciertamente cuando esa otra coronadora gran minería: la del oro negro o el petróleo, irrumpiera en escena..Con el gran reventón de “los Barrosos no 2” de 1922, al lado del Lago de Maracaibo, celebrado con gozo por las petroleras y la dictadura de Gómez, pero sufrido entonces por el aterrorizado pueblo local de Cabimas, y ese noble gran cuerpo de agua vecino, al cual fue a parar el torrente de 900.000 barriles de petróleo derramado: ésto es: cuatro veces el monto del sonado siniestro del Exxon Valdez en Alaska y casi 20 veces lo derramado sobre el río Guarapiche en nuestro país recientemente ! –sin que nadie del país pudiente dijera “ni pío” en lamento en 1922, y ni aún hoy en día (ver sobre ello nuestro previo artículo, ubicable en la web: “El reventón ó el dulce hechizo de la petroadicción”).

Como legado de los mas de 100 años de sacrificio del Lago de Maracaibo en el implacable altar petrolero, en medio de muchos mas posteriores miles de inescrupulosos derrames de petróleo de los 5.000 pozos, centenares de estaciones de flujo, y 20.000 kilómetros de carcomidas tuberías de extracción con que ha sido crucificado, hoy se pescan en dicho lago peces con dos cabezas o con tóxicas sustancias verdes en sus entrañas –según cuentan los mismos pescadores quienes aún los siguen vendiendo “para sobrevivir de algo” ! Esto último, apenas una faceta del peor ecocidio cometido en Suramérica, en contra de su mayor cuerpo de agua dulce -y antes emporio natural de gran vida natural ! Todo lo anterior aun hoy poco parece importarle a la Nación

La PDVSA de ayer que se sigue alabando desde la oposición como “profesional y eficiente” versus “la oficialista y desmadrada” de hoy, no tuvo mejor ocurrencia que poner un placa conmemorativa en el lugar del reventón del Barrosos no. 2: proclamando jubilosa “Aquí se puso de manifiesto la gran riqueza petrolera de nuestro país”. Mientras que la PDVSA o el gobierno de hoy siguen dando sub-concesiones a toda clase de operadoras o socias extranjeras para seguir explotando petróleo en la zona, sin importar todo el vasto daño o deuda ambiental del pasado; a fin de terminar de extraer hasta la ultima gota de petróleo que quede en la cuenca del Lago -cuales vampiros insaciables !

Toda la actual desolación ambiental no ha sido por faltas de leyes para proteger el ambiente: las ha habido, muchas y buenas, en nuestro país. El problema es que no se cumplen, ni se hacen cumplir. Y no se hace por una criminal falta de conciencia e inescrupulosa discrecionalidad: a nivel del poderoso petro-minero estado -un vacío elevado a “la n potencia” con el actual “socialismo petrolero”-un bizarro término que pasará a la historia- y su “todo se vale en nombre de la revolución” (léase “en nombre del control y perpetuación en el poder”); y a nivel de un respectivo inescrupuloso clientelar “sector privado” y una alegre sociedad rentista.

Con todo lo terrible desde el punto de vista ambiental que ha sido Amuay, no ha sido sino otro suceso mas en la impenitente larga suicida guerra contra la naturaleza que se libra en nuestro país. La rápida depredación y destrucción del patrimonio natural de nuestros despiadadamente intervenidos o contaminados cursos y cuerpos de agua (recordar los apocalípticos recientes casos del río Guarapiche –reseñado en nuestro anterior artículo “De Chernobyl a Guarapiche”- y del Lago de Valencia), nuestros bosques (tenemos una de las tasas de destrucción mas altas del mundo), suelos (con abusos como el masivo alegre uso de petro-agroquímicos), etc, etc..Una guerra contra el ambiente impenitente porque a nivel de los factores de poder y de aspectos de medulares del modelo depredador como la petro-adiccion y la minería-adicción, no se habla de ella o se encubre. En la recta final a la próxima importante elección presidencial, ninguno de los dos bandos en pugna habla en absoluto de cambiar al modelo depredador y anti-ambiental, y el asunto ni siquiera es tema de debate electoral –en lo cual entra la co-responsabilidad de un electorado al cual parece también poco importarle –omnubilado como sigue en la panacea del rentismo depredador. Y a pesar de todos los ya hiper a la vista males de dicho modelo: además del daño a la vida y al ambiente; corrupción, facilismo y crisis moral; dependencia interna y externa; e inestabilidad política y concentración del poder -en los detentadores o mas cercanos a los grifos de la renta depredadora..hasta el punto de la generación de los mas ominosos y decadentes petro-minero regímenes de vocación dictatorial, en la gran mayoría de los lugares del mundo donde el modelo ha imperado !

Entretanto, mientras un planeta amenazado clama por ir a un mundo post-petrolero y de nuevas energías ecológicas –que las hay y en muchas opciones si se invirtiera mas en ellas- y hacia una nueva civilización ecológica responsable, nuestro “lideres”, cuales alegres rumberos aun bailando en la proa del Titanic, siguen hablando de: “convertirnos en la nueva Arabia Saudita del mundo por 200 años mas”; de que “tenemos a disposición las reservas de petróleo mas grandes del mundo”; de “triplicar la producción petrolera”; de explotar y explotar mas y mas hasta que el petróleo se agote; de si nos debe realmente importar o no el planeta (por Dios ! independientemente de la retórica con que un bando u otro habla de dicho tema, ni somos una isla ni vivimos en Marte: cuanto populismo irresponsable !);…y hasta de erigirnos ahora en grandes abastecedores de la remota distante y voraz China, a través de un peligroso nuevo largo tráfico interoceánico de super-tanqueros, el cual ya produjo su primer devastador derrame -irónicamente sobre las propias costas chinas -en el peor desastre costero de ese tipo que ha experimentado dicho país !

Aún mas, pareciera que a nuestra querida pobre-rica patria inescrupulosos mercaderes de todo signo la han pretendido convertir en un gran botín de recursos naturales (que si petróleo, el gas oro, diamantes, coltán, tierra , madera, etc, etc), en subasta para que vengan a explotarlo la mas diversa legión de ávidos explotadores, desde remotos exóticos países con nombres hasta impronunciables ó nuevas empresas aventureras -en nombre de delirantes nuevas “alianzas políticas”, hasta las impenitentes transnacionales de siempre dispuestas siempre a re-anotarse –en nombre del “eficientismo” ! Todo ello fachadas con frecuencia para oscuros tratos entre elitistas cúpulas, a fin de repartirse el usufructuo concentrado, avaricioso e inescrupuloso del poder !

El tema de la seguridad ha sido en verdad una clave consideración alegremente soslayada en toda la alegre cultura de la petroadicción. La seguridad tiene una imprescindible vital dimensión de prevención o de evitar correr inmanejables riesgos -algo sistemáticamente desdeñado en la industria petrolera –nuevos y viejos operadores incluidos. La avidez por culpar al otro o lavarse de responsabilidad por lo de Amuay, ha hecho salir a la luz pública reconocimientos de la altísima inherente peligrosidad de la Industria que su voceros han tradicionalmente negado en publico –por obvias razones: a fin de que la gente no se entere y deje de apoyar “que el show siga” –para utilizar la muy infeliz frase del inefable “Mandatario Nacional” que todavía pretende seguir gobernando o des-gobernando ! Reconocimientos como el siguiente, de Juan Carlos Sosa (una connotado opositor al actual gobierno de reconocido pedigree de dinastía y experticia petrolera): “Una refinadora petrolera es una bomba peligrosísima que merece el cuidado que uno le da a un hijo recién nacido. Necesita los niveles de profesionalismo más exigentes, y nada puede escatimar el hacerle todas las inversiones necesarias para que hasta el más mínimo detalle esté protegido, en las manos de los profesionales mejor entrenados y más competentes que existan. Esto requiere conocimientos y mucho dinero invertido. Requiere atención total y nada puede dejarse a la improvisación o a las medias tintas”. O este otro de un líder sindical petrolero chavista en VTV, en defensa del gobierno actual ante lo ocurrido en Amuay (palabras mas palabras menos): “Se trata de un negocio altamente peligroso. No lo hemos hecho tan mal. Nosotros no somos los únicos que hemos tenido accidentes. Los ha habido en todos lados. Hasta en Estados Unidos con la BP como se vio con el gran desastre del Golfo de México” ! Ambas admisiones, en una inusual y singular –pero al mismo tiempo “para pelos”- coincidencia, a ambos lados del espectro político, y por parte de conocedores del negocio petrolero.

Hay un cardinal principio en materia ecológica responsable y también en la originaria medicina hiprocatiana: el principio precautelativo (primum non nocere), el cual dice: “Cuando en duda de riesgo, mejor abstenerse a fin de no dañar”. A la luz del mismo, admisiones como las mencionadas ya deberían ser suficientes para comenzar a salirnos de la petroadicción como fuente de riqueza…Pero aun así ello no parece figurar como opción para los detentadores -sean del signo que sea. Se trata de una fuente de poder económico y político demasiado “manguanga” o jugosa para dejarla!….La gente y el planeta son sacrificables….El show debe continuar!…..¿ Hasta cuando ? ¿ Hasta que terminemos con la vida y la tierra ?

A eso evidentemente hay que responder con un rotundo no. Otro mundo es imperativo, y posible: Una nueva civilización sustentable y responsable, que salvaguarde toda vida, en su dignidad y aporte dados por el Creador. A ello nos hemos referido en extenso en otros artículos y libros, persistentemente ante los autistas y suicidas “factores de poder”, y devotamente junto a una humanidad y Naturaleza sufriente que claman y un Dios que reclama. Una civilización con otros patrones de consumo, producción y tecnología; acordes con lo anterior, en el marco de una conciencia y ética de valores espirituales, respetuosos de la vida y la Creación, laborando con la Naturaleza y no en contra de ella; en pro de un mundo mejor. En un verdadero nuevo camino.

*Autor de los libros: “Petróleo y Globalización: Reflexiones a las Puertas de un Nuevo Milenio para una Nueva Civilización” (Vadell Hermanos, Caracas 1998), y “Del Materialismo al Bienestar Integral: El Imperativo de Una Nueva Civilización ” (Ediciones Vivir Mejor, Caracas, 1995); entre otros; así como de centenares de artículos en medios nacionales e internacionales sobre la actual debacle mundial y los rasgos de la necesaria nueva civilización.

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