Verde Navidad: Algunas claves sobre el consumo navideño

Fuente: jovenesverdes.org

 

¡Ya llegó la Navidad! Y con ella los reencuentros familiares, las cenas felices, las buenas intenciones, los compromisos para el año próximo y todos los valores típicos de estas fechas y, cómo no, llegan también los regalos. Una de las diferencias entre la Navidad y el resto de épocas del año es que se trata del periodo en el que con más éxito nos hacen creer que todo se compra: compramos amor, consumimos bondad, gastamos generosidad, pagamos afecto y, en definitiva, convertimos la felicidad en plástico envuelta con papel de regalo.

La maquinaria productivista de la sociedad nos ha dejado de tratar como personas para vernos únicamente como consumidores y ha reemplazado nuestras necesidades emocionales por objetos, creando una macabra relación entre el avance hacia un despeñadero ecológico y social a nivel mundial, y nuestro bienestar personal, cada vez más superficial y poco duradero.

Cada año, la publicidad nos recuerda de manera cansina que si no consumimos, no disfrutamos. Desde Jóvenes Verdes hemos decidido explicarte de manera fácil y breve cuáles son las consecuencias del hiperconsumo, en este caso navideño, y cómo luchar contra ellas con una serie de consejos prácticos.

Consecuencias sociales

A nadie se le escapa que las personas que trabajan cosiendo la ropa y los zapatos, poniendo las piezas de los móviles juntas, fabricando los juguetes y demás trastos que acumulamos en Navidad no son de aquí, sino del otro lado del Mundo. En la actual economía globalizada y deslocalizada el Sur entrega los recursos y produce los bienes consumidos por el Norte (textiles de indonesia, MP3s de Taiwan…) bajo unas condiciones laborales pésimas y de vida indignas. Épocas como la Navidad fomentan y perpetúan las desigualdades mediante la promoción de un comercio injusto: recordemos que el un 20% de la población del planeta consume un 80% de los recursos.

Todo ello para que podamos consumir regalos que (además de ser horrendos e inútiles en ocasiones), siguen promoviendo, como en el caso de muchos juguetes y videojuegos, el sexismo, el belicismo, las actitudes agresivas o la discriminación.

Y al final, no sólo nos dejamos los ahorros durante diciembre y enero, sino que acabamos trabajando más que nunca: unos en puestos de trabajo precarios por la apertura especial de las superficies comerciales, otros rompiéndose la cabeza y pasando horas y horas en centros comerciales sobrepoblados (que parecen ya la casa de algunos) para encontrar regalos para todos sus conocidos entre tanto trasto carísimo… cuando podíamos disfrutar de la compañía tranquila de los nuestros, dar paseos por la naturaleza (o el parque si es lo más parecido que queda), descubrir nuevas realidades con un viajecito…, es decir, hacer lo mejor de nuestro tiempo.

Consecuencias ecológicas

En Navidad originamos el doble de desechos por persona que habitualmente… y es normal: envoltorios, plásticos, papel, restos de las grandes cenas… y lo malo es que los residuos, a parte de hacer crecer los macro-vertederos ya existentes, acaban por las calles, se filtran en el agua de los ríos y mares, se esparcen por el aire…

Precisamente ahora cuando el cambio climático tiene tanta relevancia no parece buena idea fomentar el consumo de productos que vienen de otros continentes. Tampoco es nada recomendable aumentar la dependencia energética más aún sobre fuentes de energía sucias como las centrales térmicas (grandes emisoras de CO2), o las centrales nucleares (contaminación radioactiva). Aún así, se trata precisamente de lo que hacemos, y casi por obligación.

Consecuencia del consumo navideño podemos considerar también los futuros abandonos de miles de animales de compañía para vacaciones que, no olvidemos, se regalan pensando lo adorables que son, sin reparar mucho en que comen, cagan, mean y no tienen botón de apagado como las muñecas de similares características (lee el artículo: “¿Estás pensando regalar un animal estas fiestas?”).

Consejos prácticos

¿Y qué se puede hacer contra todo esto? ¿Nos encerramos en casa y declinamos toda relación con el exterior? No es para tanto, pero acertaste si pensaste que la clave es limitar y transformar el consumo. He aquí algunas claves prácticas a este respecto (puedes leer más consejos aquí) :

  • Hazle saber a tus conocidos que no hace falta que no hace falta que te compren un regalo y que más bien preferirías un almuerzo agradable, pasar un rato juntos… ¡puedes utilizar el “certificado de exención de regalo” a este efecto!
  • Limita el alumbrado navideño. ¿Tan necesario es tener las lucecitas toda la noche (y el día si luego se te olvida quitarlas)? Ponlas un ratito si te hace ilusión pero ¡recuerda dónde se produce esa electricidad!
  • Y el árbol de Navidad, improvísalo con plantas que ya tienes, asegúrate de que que no estará seco dentro de dos meses si es real, y si es de plástico guárdalo bien para el año que viene volver a usarlo. Por cierto, (y esto es para l@s más atrevid@s) ¡también existe la posibilidad de no poner árbol!
  • Acostúmbrate a tratar a la publicidad como persona non-grata en tu cabeza. La publicidad miente, manipula y crea necesidades que no tienes (por ejemplo mira todos esos productos que llevan la estrellita de ¡anunciado en televisión! ¿¿de verdad lo necesitas??)
  • Relocaliza tu consumo: compra alimentos [frescos] y productos producidos a nivel local. El precio ecológico y social pagado por ellos es mucho más bajo que de aquellos importados de países en desarrollo o aquellos vendidos en las grandes superficies de las periferias urbanas (a donde hay que ir con coche).
  • Puestos a regalar, regala algo útil, instructivo, pedagógico… recicla antiguos regalos, regala cultura viajes sostenibles… regala tu tiempo y tus conocimientos, pues seguro que son más provechosos que muchas de las cosas que puedas encontrar en un gran almacén.
  • Y si ya sabes qué vas a regalar, y se trata de algo material, recuerda que existen iniciativas de comercio justo, producción ecológica (cosméticos y alimentos por ejemplo) etc. etc. Una simple búsqueda en Internet te dará cientos de respuestas.

… ¡Feliz, y verde, Navidad!

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