La protección de los océanos, muy por debajo de lo necesario

306_YVUT_fotonoticia_20151016112639_644La ciencia de las áreas marinas protegidas ya está madura y extensa, afirman, y las múltiples amenazas a las que se enfrentan los océanos de la Tierra por la sobrepesca, el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la acidificación y muchas otras cuestiones, exige una acción más rápida impulsada por la ciencia.

Un progreso extraordinario en la última década ha llevado al 1,6 por ciento de los océanos del mundo a una categoría de «fuertemente protegida», todavía muy lejos de la protección en tierra firme.

En un informe publicado en ‘Science’, los investigadores de la Universidad Estatal de Oregon (OSU) señalan que numerosos acuerdos internacionales sobre políticas piden la protección del 10 por ciento de las zonas marinas y costeras para el año 2020, mientras que algunas organizaciones de conservación y la mayoría de los científicos dicen que entre el 20 y el 50 por ciento de los océanos necesita protección.

La ciencia de las áreas marinas protegidas ya está madura y extensa, afirman, y las múltiples amenazas a las que se enfrentan los océanos de la Tierra por la sobrepesca, el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la acidificación y muchas otras cuestiones, exige una acción más rápida impulsada por la ciencia.

«El mundo está en camino hacia las metas establecidas para la protección de las tierras, pero lejos de sus objetivos para la protección del océano», subraya Jane Lubchenco, profesora de la Universidad OSU y asesora en Estudios Marinos, exadministradora de la Administración Nataional Atmosférica y Oceanográfica (NOAA, por sus siglas en inglés), ‘US Science Envoy for the Ocean’ y bióloga marina en OSU.

«Hemos visto una aceleración del progreso en los últimos años y eso es bueno –destaca Lubchenco–. Pero la política de protección de los océanos está demasiado a menudo desconectada de la ciencia y el conocimiento que la sustenta, y hay muchas cosas que podemos hacer para ayudar a cerrar esa brecha». Según estos expertos, ha habido historias importantes y recientes de éxito.

A principios de este mes, se dieron a conocer tres nuevas grandes y totalmente protegidas áreas en la Conferencia sobre Nuestro Océano y en Naciones Unidas, que abarcan las aguas alrededor de Chile y Nueva Zelanda. El año pasado, Estados Unidos amplió seis veces el Monumento Nacional Marino de las Islas Remotas del Pacífico; y Reino Unido creó lo que será el área marina más grande del mundo totalmente protegida, la Reserva Marina de las Islas Pitcairn.

«Incluso, al agrupar todas las categorías de protección, sólo el 3,5 por ciento del océano tiene algún tipo de protección», lamenta Kirsten Grorud-Colvert, profesora asistente de la investigación en OSU y directora de Ciencia del Proyecto de Reservas Marinas. «Por el contrario, el objetivo de proteger el 17 por ciento de la parte terrestre del planeta debe cumplirse antes de 2020 y ya se sitúa en el 15 por ciento», destaca Grorud-Colverts. «Hay mucho más que hacer para proteger el océano y tenemos el conocimiento científico para informar sobre la toma de decisiones», agrega.

La protección marina puede ir desde «ligeramente protegida», que permite cierta protección pero actividad extractiva significativa, hasta la protección «total», normalmente identificada como reservas marinas.

Estas zonas, que cubren un área total casi indetectable del océano hace una década, están llamando rápidamente la atención a medida que su desarrollo social, económico y sus beneficios ambientales se vuelven más claros.

SIETE CONCLUSIONES

Para acelerar aún más que el progreso, los investigadores de la OSU destacaron siete principales conclusiones. Por ejemplo, señalan que las áreas totalmente protegidas y efectivamente reguladas experimentan aumentos muy significativos de la biomasa, el tamaño de los individuos y la diversidad dentro de una reserva, unos beneficios que, a su vez, a menudo se extienden a las áreas adyacentes fuera de la reserva.

Muchas especies se mueven entre hábitats durante su ciclo de vida, por lo que una serie de áreas protegidas ayudará a proteger la biodiversidad y mejorar los beneficios dentro y fuera de la reserva, según estos expertos. Además, una red o un conjunto de reservas que están conectados por el movimiento de los individuos jóvenes y adultos puede proporcionar muchos de los beneficios de una sola área grande, al tiempo que permite la pesca entre las reservas.

Estos expertos abogan por involucrar a los usuarios, ya que, por lo general, mejora los resultados de los océanos. Así, pescadores, gestores, defensores de la conservación y científicos pueden trabajar juntos para abordar tanto los objetivos de conservación comode la pesca. Además, las reservas grandes y colocadas estratégicamente pueden ayudar a adaptarse a los cambios ambientales y climáticos.

La planificación inteligente puede reducir los costos de la creación de reservas y aumentar sus beneficios económicos, en algunos casos, haciéndolos más valioso que antes de que se creara la reserva, aconsejan estos especialistas, quienes abogan además por esfuerzos complementarios para garantizar usos sostenibles fuera de una reserva y que se integren para asegurar niveles viables de actividades como la pesca, la acuicultura, la generación de energía, la recreación y la protección del medio marino.

Fuente: ecoticias.com

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