El cuidado de las Mascotas, un tema de ecología

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Por: Sofía Ravazzoni

Cada día que pasa son más las personas que están adoptando mascotas para su hogar. Sin embargo, no todos estamos culturalmente preparados para asumir tal responsabilidad. Tener una mascota en casa es casi como cuidar de un bebé: Si es gato, llenarse de paciencia y enseñarlo a usar su arenero, limpiarlo,  cambiarle su arena todos los días y darle la cantidad de alimento necesario (tanto por salud como por cuidado al medio ambiente);  si es perro, acostumbrarlo a defecar siempre en un mismo sitio, recoger sus excrementos, echarlos en una bolsa biodegradable y depositarlos en un contenedor.

Lo ideal a estas alturas del siglo XXI,  es que en cada localidad de tu país exista la maquinaria ecológica suficiente que sirva exclusivamente para recolectar las heces de tus animalitos, para así no saturar nuestras calles con agentes contaminantes de éste tipo.

En numerosas ciudades como la de Zarautz (España),  se ha instalado ésta maquinaria que consiste en otorgarle a cada propietario, de cada municipio, un chip que le sirva para retirar gratuitamente las bolsas biodegradables que se requieran para recoger las evacuaciones de sus mascotas por medio de expendedoras, las cuales se colocan dispuestas en lugares estratégicos a lo largo y ancho de su jurisdicción con el objeto de expenderlas y depositarlas con los excrementos en su interior.

Estos movimientos del contenedor son procesados por un software de gestión de la municipalidad, pudiendo ser consultados por los usuarios  y por el administrador vía Internet o vía local, el cual permite registrar los movimientos hechos por los usuarios con el sólo acercamiento de la tarjeta. De esta forma, se  podría apreciar con claridad un control permanente acerca de quién hace uso del dispositivo y quién no.

CUESTIÓN DE COSTUMBRE

Si los venezolanos nos hemos mal acostumbrado a colocar nuestras huellas para poder comprar alimentos ¿Por qué no acostumbrarnos a usar un chip por una buena causa? Dice un viejo refrán que “La costumbre hace la ley”, pues bien, siempre he pensado que debemos acostumbrarnos a lo bueno, a lo que sirve, a lo que construya y a lo que nos haga evolucionar como seres humanos. Es hora de cambiar esa mentalidad pesimista y dejar de escuchar esas voces que  apagan cualquier posibilidad de avance. El caso es, que mientras nos preparamos en acción y formación para el uso de las nuevas tecnologías,  tenemos que comenzar a acostumbrarnos a “hacer ley” para la recolección de excrementos de animales en nuestras ciudades. No es un trabajo de mucho esfuerzo, poco a poco se comienza con la cultura de sanidad y resguardo del medioambiente.

Lo primero es crearnos el hábito de llevar los utensilios necesarios para recoger los desechos de nuestras mascotas al momento de pasearlos (bolsa, pinzas, pala…Y un buen gel antibacterial). En segundo lugar, cuidar su salud y su alimentación, ya que muchos dueños dan de comer indiscriminadamente a sus animales sin controlar las cantidades ni las frecuencias,  provocando el malgaste del alimento y severos daños para su salud. En el caso del gato, la obesidad y posteriormente la diabetes. Lo recomendable es acudir al médico veterinario para que lo chequee y le asigne una dieta de acuerdo a sus requerimientos.

Mantén a tus animales siempre bajo supervisión puesto que siempre tienden a explorar y a escaparse de sus amos, por tanto, durante ese tiempo pueden defecar en la calle o en otra propiedad privada donde no exista la posibilidad de recolección de estos desechos.

Atiende los llamados de tus mascotas. Si lloran mucho o constantemente demandan de tu atención a cualquier hora del día o de la noche, tanto el ruido como los olores pueden hacer molestar a tus vecinos. Procura otorgarle los cuidados que se merecen ya que en tu vecindario no tienen por qué interrumpir su sueño a consecuencia de tus descuidos.

También debemos tener en claro que los animales silvestres como las iguanas,  los lagartos o monos no son mascotas, sacarlos de su hábitat natural produce un importante impacto negativo medioambiental, porque se perjudica tanto la especie como la vida de otros seres vivos que se interrelacionan con ellos. Por tanto, si vas a adoptar a una mascota, ten en cuenta de que sea uno que se adapte a tu estilo de vida, al de tu familia y al de tu ciudad.

Crear conciencia es un deber de todos, a modo de que nunca más podamos culpabilizar a ningún niño -ni a ninguna niña- cuando la naturaleza decida atacar;  recuerda que  detrás de cada uno de estos fenómenos climatológicos está nuestra responsabilidad individual como seres humanos  y con ellos nuestras acciones, aciertos y desaciertos en materia medioambiental.

La próxima vez que de tu grifo no salga una sola gota de agua y la poca que pueda salir posea un color turbio o en tu país constantemente se produzcan catástrofes naturales de gran escala,  ve hacia lo más mínimo y hazte un examen de conciencia para preguntarte ¿Cuántas veces he dejado las heces de mis animales esparcidas por la calle? ¿Les he brindado el cuidado necesario a mis mascotas? ¿He botado los desperdicios en su debido lugar? Si la respuesta es positiva ¡Felicidades! Pero no es suficiente, enseña a otros también hacerlo, da el ejemplo y llama la atención a quien no lo hace, ofrécele cordialmente una bolsa ¡Así es que vamos construyendo ciudad! Porque tener mascotas también es un tema de buenos ciudadanos y ecología.

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