Venezuela a dieta

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Mi abuela, entre sus muchas frases inolvidables decía “uno ayuna cuando hay qué comer”. Siempre me hizo gracia esa ocurrencia y la forma cómo lo expresaba. Y traigo este recuerdo personal porque me han abordado muchas veces para preguntarme si estoy contento con que los venezolanos estén comiendo menos carnes, debido a la situación que atraviesa el país en estos momentos.

Yo respondo de inmediato que no, que no lo estoy. Yo me he hecho vegetariano por una decisión personal, simplemente me dije que no iba a caer sobre mi conciencia el sufrimiento y muerte de animales de granja, y además dejé de usar productos que hayan sido probado en animales, dejé de comprar artículos que contengan huesos, pieles, cuero, lana, escamas o plumas. Opté hace mucho tiempo a ser un consumidor más consciente sobre la procedencia de los artículos que compra o utiliza.

Es verdad que me gustaría que las personas, en una forma mucho más masiva haga al menos una constricción sobre lo que sufren los animales que son usados para el consumo humano, pero no por eso voy a alegrarme porque haya familias que estén comiendo menos “a juro”, porque el alimento no se consigue o porque esté demasiado costoso.

Y hablo de esto hoy porque he visto ya varios funcionarios del Gobierno Nacional acotando que el venezolano debe cambiar sus hábitos de consumo. Y ¡claro que deben cambiarlos! ¡PERO NO OBLIGADOS! Me parece completamente irresponsable proponer ahora cambios de hábitos porque te ves imposibilitado de satisfacer esas necesidades que años atrás jactaban de abundancia.

El venezolano promedio no sólo ha disminuido la compra de estos productos en el mercado, sino que también ha abandonado la comida chatarra como hamburguesas, pizzas, pollo frito, sandwiches, y demás de restaurantes de comida rápida, simplemente porque se vuelto impagable.

¿De qué sirve el pueblo coma menos carnes, huevos, leche si después, cuando la economía mejore retome, y tal vez aún más exagerada, la vieja costumbre?

Siempre voy ser vocero de las ventajas del veganismo, y si la actual crisis alimentaria que vivimos aupa a otros asumir este estilo de vida, pues bienvenido sea. Pero jamás voy a sonreír porque mis compatriotas no accedan a sus alimentos.

Si el Estado quiere promover hábitos de consumo más éticos, económicos o saludables, pues debieron hacerlo cuando no era una obligación sino una opción. No puedes estar alardeando de que en Venezuela aumentó el consumo de cerdo, aves y reses y después venir a decirme que no es tan sano y que debido a ese aumento es que se produjo la escasez.

Sabia mi vieja, no se hace ayuno cuando no hay comida en la casa porque no estás venciendo a la tentación, simplemente estás actuando de acuerdo a las circusntancias.

De todas formas, si quieres aprender un poco de cómo puedes vivir sin carnes en tu dieta te recomiendo visitar www.HateVeg.com

Esto fue una mirada desde la boca de El Lobo Cobarde.

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