Valores Humanos

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El 10 de diciembre es para mí sin duda, el día más reflexivo del año. Es el día de los derechos humanos y a la vez el día de los derechos animales. Dos causas paralelas y transversales, disolubles y mezclables, pero siempre en pro de conseguir el respeto de los seres humanos hacia los demás.

¿Pero qué es el respeto? En lingüística, es la consideración de que algo es digno y debe ser tolerado. Entonces, en teoría para que algo o alguien sea respetable, es necesario que antes sea considerado digno ¿no?. Pero la dignidad es algo muy poco objetiva, ya que podemos considerar nuestro comportamiento como digno pero no así los demás.

Las cualidades que  tenemos como seres vivos, nuestro comportamiento, nuestras ideas pueden que no sean consideradas dignas de respeto ante otras personas. Pero aún así no puede ser esto una excusa para humillar o degradar a los demás.

Este modesto análisis semántico lo introduzco al tema porque se ha hecho recurrente que me pregunten si defiendo más los derechos animales que los derechos humanos, a lo que he contestado hasta el cansancio, que yo soy promotor de Valores Humanos.

¿Por qué lo digo? Pues, Los valores humanos son la base de cualquier tipo de vida viable dentro de la sociedad, son universales, y deben ser compartidos por todos para inducir al bienestar de los demás. Son mucho más profundos que el reconocimiento de los derechos, es el deber de cada quien a no sólo respetar sino brindar la mayor felicidad posible.

Como venezolano de mi generación, crecí con la expresión Valores Humanos de la imagen de Don Arturo Uslar Pietri. Figura poco amena pero sí muy respetable de la televisión venezolana, creo que todos los que le vimos aún tenemos en la memoria su voz cuando nos llamaba “Queridos Amigos Invisibles”.

Valores humanos fue único en la historia de la televisión venezolana. En 20 minutos Don Arturo analizaba temas diversos en un monólogo que he tratado de imitar infructuosamente en esta columna. Ya que reconozco que mi conocimiento no está al nivel de tan ilustre personaje, reconozco que soy un versión de Paulo Cohelo imitando a Jean Paul Sartré. Pero puedo jactarme de decir que tuve la oportunidad de conocer a Don Arturo, y de haber intercambiado palabras con él (aunque reconozco que cuando él hablaba había que callar y disfrutar sus palabras). Pero mi anécdota con él es un tema aparte a la que habría dedicar mucho más espacio.

A lo que quiero llegar, es que la celebración de estos derechos (humanos y animales) debe servirnos para hablar de  los valores humanos, y en especial una rama de ellos que llamamos valores éticos, que son los que dan un comportamiento respetuoso hacia los demás, es decir, hacia otros seres vivos (sí, animales y plantas también). Y si bien la mayoría de las personas parecen más interesadas en los valores en humanos, es importante explicar que lo importante no es cómo recibas sino como das. Los valores son inherentes e ingerentes a todos los seres sin distinción, porque cada ser es digno de respeto. Y a medida que vayamos consiguiendo que cada persona asuma valores de respeto en su vida, pues menos serán necesarios la explicación de los derechos de los demás.

Esto fue una mirada desde la boca de El Lobo Cobarde.

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