El impacto de la pesca con explosivos

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Por: Manuel González Benaiges

La pesca con explosivos continúa siendo uno de los grandes problemas que tienen los arrecifes de coral, pero esta actividad es mucho más que un problema ecológico.

Todos los países del Sudeste Asiático  tienen una gran densidad de población. Aunque algunas regiones están experimentando un fuerte desarrollo económico todavía hay grandes desigualdades sociales. Debido a ello muchos habitantes del interior de las islas ha optado por desplazarse a vivir a las zonas litorales buscando unos ingresos que les permitan vivir mejor.

La falta de oportunidades laborales hace que bastante gente acabe dedicándose a la pesca. Lo hacen desde minúsculas embarcaciones, utilizando métodos muy rudimentarios y, a menudo, altamente destructivos. Un claro ejemplo es el uso  de sustancias tóxicas y de artefactos explosivos, ya sean cartuchos de dinamita o bombas de fabricación casera.

Esta situación se plantea tanto en las grandes urbes como en las pequeñas aldeas de pescadores situadas en las regiones más remotas.

Hay que tener en cuenta que muchos poblados pequeños, de tan solo algunas decenas o centenares de habitantes, están en pequeñas islas muy alejadas de las grandes ciudades y que permanecen olvidadas por las líneas de navegación. En ellos esporádicamente se detiene algún barco de turistas y de buceadores y quizás cada quince días o una vez al mes reciben la visita de algún pequeño mercante que les proporciona provisiones y medicinas.

Esto es un terreno abonado para que embarcaciones ilegales y sin ningún tipo de control realicen el comercio ilegal de mercancías, entre ellas la dinamita y los productos necesarios para fabricar explosivos caseros que utilizan bastantes pescadores.

Cuando se produce la explosión los peces que resultan alcanzados mueren por su efecto directo y otros también por la onda expansiva. Los peces muertos, tanto los comerciales como los que no lo son, quedan flotando en la superficie. Los pescadores recogen los que les interesa y los otros quedan abandonados.

Dada la riqueza de estos fondos el impacto puede ser muy alto. Esta es una manera de pescar fácil pero altamente destructiva y que incluso conlleva un alto riesgo para los propios pescadores puesto que suelen producirse graves accidentes al manejar estos artefactos.

Pero las consecuencias van mucho más allá. Cuando se tiene la oportunidad de bucear en una de estas zonas que han dinamitado puede verse que en extensas áreas del fondo tan solo quedan fragmentos de coral roto. Lo que antes eran unos ricos arrecifes llenos de vida por todas partes y con una altísima biodiversidad ahora es un fondo totalmente empobrecido, con minúsculos restos de coral y  con tan solo algunos peces moviéndose por ellos.

Cuando una zona deja de ser rentable los pescadores se desplazan a otras más alejadas. Esto hace que alrededor de muchas poblaciones y de aldeas haya extensas áreas de arrecifes completamente destruidas. La degradación es tan alta que, prácticamente, son irrecuperables.

Actualmente el problema tiene una difícil solución puesto que se requieren grandes esfuerzos por parte de los Gobiernos y de las Instituciones Internacionales para conseguir que estos pescadores dejen este modo de vida tan dañino para el medio ambiente pero, no servirá de nada si al mismo tiempo no se les ofrece unas alternativas viables para que puedan vivir dignamente, si no se dedican muchos recursos a la formación de estos pescadores y la protección del medio ambiente y si no se evita el tráfico ilegal de ciertos productos y de especies animales.

Por: Manuel González Benaiges. publicaciones@bioimatge.com via: buscandoelazul.com

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