Los embajadores de la Amazonía.

Foto: Amazon / pink river dolphin / boto (Inia geoffrensis) Rio Negro, Brazil (Amazon) wild animals underwater in tannin rich river, Threatened species (IUCN Red List)

Foto: Amazon / pink river dolphin / boto (Inia geoffrensis) Rio Negro, Brazil (Amazon) wild animals underwater in tannin rich river, Threatened species (IUCN Red List)

Viviana Londoño, WWF-Colombia.- ¿Qué tienen en común el jaguar, los delfines de río y los grandes bagres migratorios? Los tres habitan la Amazonía, son indicadores de la salud de los ecosistemas acuáticos de la selva tropical más grande del planeta, y afrontan diversas amenazas. El aumento de los proyectos hidroeléctricos, el incremento de poblaciones humanas en la Amazonía, el desarrollo de actividades mineras, la extracción de maderas finas y la expansión de la agricultura y la ganadería, son algunas de las amenazas que tienen en riesgo a estas tres especies, auténticas embajadoras amazónicas. Aquí les explicamos por qué.

Delfines de río
Aunque son descendientes de sus parientes marinos, estos se han adaptado al agua dulce y son capaces de buscar alimento entre los arboles de los bosques inundados. Hasta el momento han sido reconocidas cuatro especies en la Amazonía: el delfín rosado (Inia geoffrensis), el bufeo boliviano (Inia boliviensis), el delfín de la cuenca Tocantins-Aragua (Inia araguaiaensis) y el pequeño delfín gris (Sotalia fluviatilis). Adicionalmente el delfín de las Guayanas (Sotalia guianensis), principalmente marino, también puede ser encontrado en algunos ríos de agua dulce.

Estos seres míticos y carismáticos son indicadores certeros de la buena salud de los ríos amazónicos: si hay delfines, sabemos que en esos ríos hay alta calidad de agua y buena disponibilidad de peces que les sirven de alimento.

Jaguar
Los que se refieren al jaguar como “el rey de la selva amazónica” no exageran; están hablando del felino más grande de América y, a nivel mundial, el tercero después del tigre y el león. Y aunque es posible encontrar jaguares desde el norte de Argentina hasta México, su mayor concentración está en la Amazonia, lo que convierte a la cuenca en su último gran refugio. Así como el delfín de río, el jaguar (Panthera onca) es indicador de buena salud de las selvas tropicales. Además, debido a que es último gran depredador, controla las poblaciones de sus presas, cazando los herbívoros más débiles o enfermos.

Jaguar (Panthera onca), Pantanal, Brazil.

Jaguar (Panthera onca), Pantanal, Brazil.

El valor cultural del jaguar es tan potente, que muchas de las comunidades indígenas que habitan la Amazonía, se identifican con él y lo consideran un animal sagrado al que deben proteger y conservar.

Bagres migratorios
Si hiciéramos una lista de las migraciones más extraordinarias de la Amazonía, los grandes bagres se llevarían el primer puesto por las distancias recorridas. Durante sus viajes, llegan a recorrer más de 5000 km en busca de alimentación, lugares de reproducción y desove. En casos como el de los bagres dorados o bagres Goliat (Brachyplatystoma spp.), pueden migrar cerca de 12 meses en un solo trayecto.  Estos grandes peces tienen un enorme valor comercial y hacen parte fundamental de la dieta de los pobladores amazónicos aportando a su seguridad alimentaria.

Estas especies sufren una serie de amenazas para su supervivencia. En el caso del delfín, la contaminación por la minería ilegal, la construcción de represas y la cacería para usar su carne como carnada para la pesca de piracatinga o mota (Calophysus macropterus) representan riesgos latentes para su supervivencia.

Bagre dorado (Brachyplatystoma rousseauxii). (CC) Alex Giltjes (Creative Commons, Attribution 2.0 Generic)

Bagre dorado (Brachyplatystoma rousseauxii).
(CC) Alex Giltjes (Creative Commons, Attribution 2.0 Generic)

Los jaguares se ven afectados por la constante deforestación de la selva amazónica, principalmente para cultivos agroindustriales y ganadería a gran escala. De acuerdo con el Informe Amazonia Viva de WWF, el 17 % de la selva ha sido destruida.

Los bagres también se ven afectados por la construcción de represas ya que interrumpen sus rutas migratorias y fragmentan sus hábitats. De acuerdo con el Informe, en este momento avanzan más de 250 proyectos de construcción de nuevas represas que de llevarse a cabo alterarían la hidrología de todo el bioma, con efectos catastróficos sobre estas especies.

Por: Viviana Londoño, WWF-Colombia. Fuente: EFEVerde.com

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