Amazonas: Un pulmón vegetal

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Son numerosas las características que le confieren al estado Amazonas una importancia a nivel mundial: forma parte de la Amazonía suramericana, parte del pulmón vegetal del mundo; posee una muy variada cultura etnológica y etnográfica así como un rico patrimonio arqueológico; conforma un reservorio de diversidad botánica, de donde provienen más de la mitad de los remedios conocidos por el hombre, y de donde quizás provenga la cura de enfermedades que azotan nuestros tiempos; su fauna, además de contar con especies que no existen en ninguna otra parte, es conocida y admirada; y, por último, sus formaciones geográficas son únicas en el mundo.

Este estado al sur de Venezuela que forma parte del Escudo Guayanés, es sinónimo de misterio y megadiversidad, lugar donde nace el imponente Orinoco (tercer río más caudaloso del planeta), es poseedor de una variedad enorme de bellezas naturales de características irrepetibles en el mundo y de una infinita diversidad biológica. Majestuosas selvas húmedas tropicales, grandes y extensas sabanas, imponentes serranías, extensos y rápidos ríos, impresionantes saltos de agua y raudales, y las formaciones de arenisca y cuarcitas en forma de mesetas conocidas como “Tepuyes” emergen de esta extraordinaria región. Sus formaciones geológicas de origen precámbrico están entre las más antiguas del planeta, con una edad de 3.500 millones de años, cuyo basamento está formado por rocas ígneas metamórficas y graníticas – llamado Complejo Granítico Amazonas -.

El amazonas venezolano presenta una gran variedad y abundancia faunística, hasta los momentos se han identificado unas 217 especies de mamíferos, más de 700 especies de aves, más de 160 de reptiles, más de 60 de anfibios y 25 familias conocidas de peces; y una gran diversidad de formaciones vegetales (más de 5.000 especies botánicas). De igual manera, forma parte de la cuenca amazónica, la cual se caracteriza por ser el mayor reservorio biológico del mundo, debido a su cantidad y diversidad de productos forestales de incalculable provecho y valor comercial.

Nuestro estado Amazonas tiene una extensión de aproximadamente 180.000 km², de los cuales un 90% está cubierto de bosques, un 5% de sabanas y 5% de otras formaciones vegetales. En el estado Amazonas encontramos los siguientes tipos de bosques: bosque húmedo tropical, bosque tropical, bosque muy húmedo subtropical, bosque muy húmedo tropical y bosque pluvial. En cuanto a sus paisajes fisiográficos podemos distinguir los siguientes: serranías, tepuyes, altiplanicies, penillanuras, sabanas y valles.

Este estado se caracteriza por contar con una importante diversidad cultural representada por unas 16 etnias, cuya cultura e historia son únicas y representan un atractivo sin igual dadas las costumbres que conocer, historias que descifrar y cosmovisiones para compartir con el resto del mundo. Estos pueblos poseen una riqueza etno-mitológica que relatadas cada una en su lengua ancestral, pueden compararse con las más exquisitas literaturas del viejo mundo.

Cada una poseedora de su propia cultura, lengua, música, arquitectura, mitología, tradiciones, artesanía, manifestaciones etnográficas y folklóricas, expresadas éstas últimas por danzas, cantos nativos y música realizada con instrumentos típicos de viento y de percusión; esto sólo por mencionar algunos de sus variados elementos culturales que hacen de este Estado una de las zonas, etnológicamente hablando, más peculiares e interesantes del mundo.

Así como también es poseedor del más rico patrimonio arqueológico de Venezuela representado por una  gran cantidad de estaciones de petroglifos, pinturas rupestres, megalíticos y piedras míticas naturales, y de otras manifestaciones arqueológicas, todas ellas, huellas ancestrales apenas expuestas en algunos museos pero ampliamente reseñadas en la literatura antropológica académica, de los cuales aún tenemos mucho que asimilar y aprender. Estas huellas dejadas por sociedades pretéritas, son símbolos destacados de un desarrollo social y cultural que precedió a nuestra época y que ha ayudado a entender buena parte de la historia presente.

Los grupos indígenas del estado Amazonas clasificados lingüísticamente son:

– Etnias Independientes: Yanomami, Guahibo, Maco, Piaroa, Hoti, Puinabe y Sanema. (Se les cataloga de “independientes” ya que su filiación lingüística aún no ha podido ser establecida debido a su antigüedad).

– Familia Lingüística Arawaka: Guarekena, Curripaco, Baré, Baniva y Piapoco.

– Familia Lingüística Caribe: Yekwana y Yabarana.

– Familia Lingüística Sáliba: Sáliba.

En cuanto a su hidrografía, el estado Amazonas posee la mayor red hidrográfica del país y cuenta con dos muy importantes cuencas, la del Orinoco y la del Guainía – Río Negro. El Orinoco es el río más importante del territorio, cuyo cauce tiene una longitud aproximada de 1.000 km. dentro del estado, éste nace en el Cerro Delgado Chalbaud al sureste del estado y lo atraviesa hasta su parte noreste. Mientras que la cuenca del Guainía – Río Negro, puede alcanzar los 53.000 km². Estas dos cuencas (Orinoco y Guainía-Río Negro) se hallan interconectadas por un fenómeno hidrológico que es el Brazo Casiquiare, que actúa como aliviadero del Orinoco y que logra la comunicación de estas dos grandes cuencas hidrográficas y le desvía parte de su caudal hacia el río Amazonas a través del río Negro, el cual nace en Venezuela y desemboca en el río Amazonas. Muchos ríos como el Sipapo, Autana, Cuao, Guayapo, Cataniapo, Ventuari, Ocamo, Manapiare, Atabapo, Padamo, Mavaca, Cunucunuma entre otros, son importantes afluentes del Río Orinoco dentro del estado Amazonas.

Entre las áreas protegidas del estado Amazonas encontramos 4 Parques Nacionales, 18 Monumentos Naturales con una extensión de 3.050.000 ha, una Reserva de Biosfera con una extensión de 8.871.500 ha, y una Cuenca Protectora Hidrográfica.

Las características de esta región la hacen idónea para el desarrollo de una sólida industria sostenible del ecoturismo. Un ejemplo de estas actividades es el avistamiento de aves, ya que se pueden encontrar más de 700 especies de aves. La observación de aves se muestra como la actividad que está en el tope del ecoturismo mundial, contando con mucho más de 70 millones de practicantes tanto directos como indirectos en todo el mundo, cifra que representa más del 36% del total del ecoturismo internacional. Poco a poco, lo que parecía una actividad minoritaria, que ni siquiera tenía un nombre común a nivel internacional, se fue convirtiendo a lo que es hoy en día, un sector enormemente potente y cada año con más crecimiento. De hecho, hoy en día existen más de 100 millones de personas que se mueven anualmente por motivos ecoturísticos, ya para muchos países se ha convertido en su fuente principal económica.

Sin embargo, para poder promover este tipo de actividades debemos avanzar en los temas de seguridad, cultura turística y ambiental, mejora de infraestructuras y superestructuras y, muy importante, rescatar nuestra identidad nacional, para que de esta manera, empezar a crear una marca país. Aunque para la década de los 80 y principio de los 90, Venezuela fue el primer destino de Suramérica para hacer turismo de naturaleza y en específico para actividades ecoturísticas, siendo una de las regiones más demandadas era nuestro Sur del Orinoco, poco a poco, año tras año, esta importante afluencia de turistas ha mermado hasta el punto en que hoy en día, ha prácticamente desaparecido.

Entre las principales causas destacan el mal servicio, la inseguridad y la competencia del mercado, ya que otros destinos suramericanos sí han sabido desarrollar el ecoturismo de una forma responsable y de alta calidad. Es así como países que años atrás estaban mucho más atrasados que Venezuela en materia ecoturística, ahora se encuentran mucho más adelantados que nosotros, dejando a Venezuela en el último lugar en cuanto a destino ecoturístico se refiere.

Ahora, ¿Qué alternativas hay para esta situación? Consideramos que la palabra clave es Integración. Integración de nuestro potencial de turismo especializado con el desarrollo nacional y mundial, a través de políticas de país que promuevan prácticas responsables y sostenibles. Se debe fomentar una conciencia turística-ambiental haciendo énfasis en la fragilidad de los sistemas naturales de la región. Al mismo tiempo que se respeten, las decisiones de las comunidades indígenas y su comprensión de los elementos importantes, esenciales o sagrados de sus culturas tradicionales y uso de su territorio. Necesariamente, el Sur del Orinoco requiere de un turismo responsable, respetuoso y sensible. Esta región es cuna de nuestro pasado, riqueza y orgullo del presente, y si queremos,  del futuro.

Por: Alberto Blanco Dávila, Fuente: Eluniversal.com

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