La Generación Bambi

25-GeneracionBambi

Por Roger Pacheco Eslava

Mucho se ha dicho que el cine y la televisión han actuado como  modelos influyente de actitudes y estilos de vida, que han modificado conductas y percepciones que en otrora eran aceptadas y hoy provocan el rechazo social, inculcando valores de una forma casi imperceptible.

Es probable que muchas personas al leer este artículo señalando la influencia de los medios audiovisuales en nuestras vidas piensen que los casos negativos, de cómo ha alterado a la juventud hacia el materialismo o el individualismo, a convertir a los adolescentes en seres egoístas, banales o superficiales, pero en realidad estos medios de comunicación han hecho más bien que mal.

Y quiero hablar de un ejemplo de ello con una producción de 70 minutos que probablemente todos hayan visto alguna vez, la película animada Bambi dirigida por David Hand en 1942  para los estudios de Walt Disney. El relato está basado en la novela Bambi, una vida en el bosque, escrita por Felix Salten y publicada por primera vez en Viena en 1923.

Bambi cuenta la historia de un gamo (Cervus elaphus) desde el nacimiento hasta la edad adulta, y seguramente la escena más emblemática del film es la que muestra cuando Bambi pierde a su madre por la bala de algún humano cazador.

Por más de tres cuartos de siglo esta secuencia ha quedado en la memoria de niños y niñas que se han sensibilizado por el cruel destino que viven muchos animales por la cacería deportiva. Y esto ha repercutido de padres y madres a hijos e hijas. Y Venezuela no escapa de ello, ya que esa generación que vio la película en los años 40, tres décadas más adelante comenzó a tomar cartas en el asunto, y a ese grupo de personas voy a referirme como la Generación Bambi.

 Y es que para 1970 el Congreso de la República de Venezuela, deroga la Ley de Caza de 1944 y promulga la Ley de Protección para la Fauna Silvestre, que si bien no prohíbe la práctica de la cacería, establece límites tan significativos que para 2011 queda prácticamente abolida del territorio nacional.

Si bien la palabra caza aparece en la citada ley 138 veces para exponer el tipo de armamento, las áreas y las temporadas en que es permitida, su reglamento se ha fortificado a tal punto que sólo es legal en las comunidades indígenas cuando son para sustento del grupo social. Aunque sabemos que una cosa es la Ley y otra cumplirla, al menos el marco jurídico protege a la fauna venezolana.

Y la Generación Bambi no se quedó allí, seis años después se crea el Ministerio del Ambiente y Los Recursos Naturales Renovables (primero en América Latina), dando inicio a sus actividades el 1 de abril de 1977 bajo la dirección de Arnoldo José Gabaldon y un grupo de profesionales de visión futurista y a quienes se le dio en su momento el poder de vetar cualquier obra que emprendiera el Poder Ejecutivo que sea perjudicial para el ambiente.

Por supuesto que no todo fue hermoso en todo este tiempo. La corrupción, el tráfico de influencia, los intereses económicos, la designación de ministros por favores políticos o conveniencia han llevado a la degradación de los principios fundamentales de lo que hoy es el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas y el Ministerio para la Minería Ecológica.

Sin embargo, aún queda la semilla de la sensatez en muchos funcionarios ambientales, en las organizaciones sociales y sobre todo en la gran mayoría de las personas que ven en la cacería deportiva una práctica detestable y que debe ser eliminada por completo de nuestras costumbres.

Esto fue una mirada desde la boca de El Lobo Cobarde.

PD: Conoce más sobre los argumentos contra la caza visitando: https://www.animanaturalis.org/p/1582/argumentos-para-la-abolicion-de-la-caza

You may also like...