Turismo sostenible

Las maravillosas formaciones en la cima de los tepuyes Foto Eduardo Monzón

Las maravillosas formaciones en la cima de los tepuyes Foto Eduardo Monzón

Sostenibilidad, oportunidad de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer el futuro

Por: Eduardo Monzon, Fuente: Eluniversal.com

En Venezuela se puede pasar, en cuestión de horas, de ver las deslumbrantes formaciones geológicas más antiguas del planeta, con la caía de agua más alta del mundo, a cualquiera de las abundantes y majestuosas playas del norte del país.

Se puede ir de la extensión casi infinita de las llanuras y sus esteros, hasta las cumbres altas de los andes. Es posible ver selvas, desiertos, ríos, bosques, lagunas, cuevas, islas, penínsulas, miles de especies de flora y fauna, y todo con un clima extraordinario durante todo el año.

Ni hablar de los sembradíos de cacao con la mejor genética del mundo, con el que ya se elaboran exquisitos chocolates en toda Venezuela. Hay que sumar el afecto, el buen humor y la calidez del venezolano, capaz de entablar amistad con un desconocido en cuestión de minutos, ofrecerle un café y hacerlo sentir como uno más de la familia.

Se trata de un país completamente encantador, en su geografía y en su gente, donde aún en medio del caos de Caracas reina la magia arrolladora del Ávila y de las guacamayas azules con amarillo, que convierten a la ciudad en un contraste de realidades. Enamorar a cualquier extranjero de Venezuela puede resultar fácil, con condiciones que así lo permitan.

La Asamblea General de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Turismo celebraron durante 2017 el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, con la finalidad de promover la importancia del turismo en cinco áreas claves: 1-Crecimiento económico inclusivo y sostenible. 2- Inclusión social, empleo y reducción de la pobreza. 3- Uso eficiente de los recursos, protección ambiental y lucha contra el cambio climático. 4- Valores culturales, diversidad y patrimonio. 5- Entendimiento mutuo, paz y seguridad.

No hay que ser un estadista para darse cuenta de que el turismo puede ser la solución real y rápida a muchos de los problemas de Venezuela, porque la industria de los viajes dejó de ser un negocio de soñadores para convertirse en una opción concreta, que genera riqueza y es capaz de cambiar para bien la dinámica de una sociedad. Pero no se trata de cualquier tipo de turismo, el masivo y convencional está quedando atrás, es el ecoturismo el que cobra cada vez mayor protagonismo en el mundo, por los valores que representa y el bienestar que genera, en el ambiente y en las comunidades que viven en lugares con atractivos turísticos.

La sostenibilidad plantea la oportunidad de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones. Asegurar el patrimonio natural de Venezuela como un legado para las próximas generaciones de venezolanos es un desafío que debería ser asumido por todos y del que falta mucho por aprender.

El ecoturismo no es compatible con actividades económicas como la minería, que se promueve en el sur de Venezuela, porque destruye un frágil suelo milenario que no se recupera con el paso del tiempo. Tampoco es posible pensar en el turismo ecológico mientras los ciudadanos invadan descontroladamente lugares paradisíacos, como el Parque Nacional Morrocoy, para convertirlos en una discoteca a cielo abierto, afectando a la belleza de ecosistemas que no se sabe hasta qué punto podrán resistir tanto atropello.

A pesar de los desaciertos, las posibilidades de crear una realidad distinta estás abiertas. Se puede apostar por un Parque Nacional Morrocoy convertido en un santuario de naturaleza, donde los visitantes disfruten controladamente y aprendan de las bondades ambientales de este privilegiado lugar.

Se puede pensar en un Parque Nacional Canaima lleno de senderos ecológicos que sean recorridos por muchos extranjeros y guiados por integrantes de las comunidades anfitrionas, que encontrarán en el turismo una fuente digna de ingresos y no tendrán que acudir a actividades económicas que afectan los recursos naturales. La conservación deber ser un pilar fundamental que se debe poner en práctica.

Se puede planificar un Parque Nacional Península de Paria lleno de científicos estudiando las características únicas de este ecosistema, en medio de campamentos ecológicos para turistas, ubicados sobre las montañas cubiertas de selva que caen a los pies de espectaculares playas esmeralda, donde llegan cada año las tortugas marinas a celebrar el milagro inexplicable de la vida, donde se produce el exquisito cacao de Paria y se come suculento.

Los ciudadanos pueden contribuir en la promoción del ecoturismo siendo viajeros responsables, que se comprometan con el cuidado de los lugares que visitan.

Cada acción cuenta, desde retirar los desechos que se producen durante un día de playa, hasta conocer y apoyar a las comunidades anfitrionas en los destinos turísticos de Venezuela.

@eduardomonzn

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