Altos Costos, en las Profundidades de un Golfo.

El derrame de petróleo que emanó del pozo Macondo de BP en el Golfo de México es actualmente el peor en la historia de los Estados Unidos, superando al derrame ExxonValdez en Alaska en 1989, según cálculos dados a conocer por el jefe del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS por sus siglas en inglés) Los resultados preliminares de los cálculos del flujo de petróleo hecho por científicos que estudian el derrame, han estimado el vertido de entre 12.000 y 19.000 barriles de petróleo por día, Las estimaciones oficiales son, que el derrame del Exxon Valdez filtró casi 41 millones de litros de petróleo en Prince William Sound cuando golpeó un arrecife.

En el desastre de la costa del Golfo, un estimado del International Business Times calcula que ya han sido liberados entre 64 y 102 millones de litros de petróleo en el Golfo de México, suponiendo un flujo constante de petróleo durante los 34 días desde que la torre de perforación petrolera Deepwater Horizon se hundió el 22 de abril hasta el 25 de mayo, un día antes de que se pusiera en práctica la operación «top kill» para tapar el pozo.

Aunque la Guardia Costera extendió cientos de miles de metros de barreras protectoras para contener la mancha, fuertes vientos y marejadas han interferido el despliegue de las barreras plásticas y también los esfuerzos de barcos y aviones para rociar con dispersantes químicos al petróleo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus iníciales en inglés) anunció que suspendía la pesca comercial y recreacional por al menos 10 días en las aguas afectadas entre Luisiana y la desembocadura del río Mississippi hasta Pensacola Bay en Florida. La zona es el origen de la mayor parte de la producción estadounidense de ostras y camarones. La industria pesquera estadounidense en el Golfo de México es la segunda más importante en el país después de Alaska.

Los esfuerzos ahora se centrarán en cortar los ductos dañados que están recostados en el suelo marino, luego instalar un artefacto de contención que pueda retener el petróleo y finalmente intentar bombearlo a la superficie. Mientras tanto, los atormentados residentes de Luisiana escucharon recientemente tanto al mandatario Barack Obama como al presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, en visitas separadas a la costa del Golfo de México mientras intentan manejar una crisis que daña la credibilidad de ambos y que podría tener severos resultados para el medio ambiente.

Obama, quien enfrenta críticas de que respondió muy lento a la catástrofe ambiental en el Golfo de México, aseguró a los residentes de Luisiana durante su visita de cinco horas que «no serán abandonados» y expresó que la responsabilidad de ello es suya. Obama está atrapado en una situación difícil: No hay mucho que pueda hacer sobre el pozo más que presionar a BP para que haga las cosas bien y poner a sus mejores científicos en el cuarto. El gobierno no tiene tecnología propia para trabajar en aguas profundas.

Hasta ahora BP ha fracasado en todos sus esfuerzos por contener el mayor desastre ecológico en la historia del país. Mientras, la petrolera sigue perforando dos pozos de alivio que frenaría el derrame, aunque sólo se espera que estén listos en agosto. Según la empresa, hasta el momento los costos asociados a los trabajos de emergencia y de limpieza alcanzaron los US$990 millones, incluyendo US$40 millones en pagos directos realizados a los afectados por el derrame. Sin duda alguna, una pérdida generalizada en amplio sentido, ecológico, social, económico, político, humano y pare usted de contar.

Daniel Merchán M

Twitter: @Daniel_Merchan

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