Biopiratería: grave problema para países en desarrollo.

Fuente: Ecoticias.com

Uso ilegal de la biodiversidad y la apropiación de conocimientos de pueblos nativos y campesinos para su explotación comercial es tema central desde este 18 de octubre en Conferencia sobre Biodiversidad en Nagoya, Japón.

Es 300 veces más dulce que el azúcar, protege a los dientes contra las caries y también es una alternativa real para los diabéticos. La Stevia, conocida como hierba dulce, es una planta poco llamativa con flores blancas.

Es originaria de Paraguay, Brasil y Colombia y es usada desde hace siglos por la población nativa como endulzante. Tras su «descubrimiento» por parte de un europeo, actualmente se puede encontrar en casi todo el mundo, pero los pueblos indígenas nunca recibieron dinero por este producto y sus conocimientos sobre el mismo.

Reparto equitativo de explotación de recursos biológicos

En la Conferencia sobre Biodiversidad de la ONU, además del Plan Estratégico para la protección internacional de las especies se negociará el Protocolo sobre acceso y participación en los beneficios (Protocolo ABS – Access and Benefit Sharing). Este documento, que será vinculante, regulará el reparto equitativo de las ganancias obtenidas de la explotación de los recursos biológicos.

Esto será válido para la Stevia, así como las sustancias terapéuticas obtenidas de otros vegetales.

Sin embargo, los 194 países miembro del Convenio sobre la Diversidad Biológica no llegaron todavía a un acuerdo al respecto. Entre otros, no fue todavía establecido si el protocolo será implementado con validez retroactiva, inmediata o futura.

Plan Estratégico para la protección de especies

Tampoco está claro qué ocurrirá con los recursos biológicos que se encuentran en zonas internacionales, como los océanos. Para muchos países en vías de desarrollo, el acuerdo contra la biopiratería es el punto de negociación más importante en Nagoya.

«Si no se llega a un acuerdo, existe el riesgo de que los países en vías de desarrollo no suscriban el Plan Estratégico para la protección de especies», advirtió el experto Konstantin Kreiser, de la organización alemana de protección de la naturaleza NABU.

Para él, el protocolo ABS sería un «salto cuántico en la protección internacional de la naturaleza». Si el protocolo no es aprobado, podría afectar «también al proceso de la totalidad de la Conferencia internacional sobre Biodiversidad», indicó Jochen Flasbarth, actual presidente de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica y director del departamento de protección de la naturaleza y uso sostenible del Ministerio de Medio Ambiente de Alemania.

Futuro de medios de subsistencia

Alemania preside desde 2008 el Convenio sobre Diversidad Biológica y entregará el mando a Japón, en el inicio de la reunión en Nagoya. «En Nagoya se encaminará el manejo futuro de nuestros medios de subsistencia», dijo Beate Jessel, presidenta de la Agencia Federal para la Conservación de la Naturaleza (BfN) de Alemania.

También las organizaciones ambientalistas subrayaron la urgencia y prioridad de la conferencia para la protección de la naturaleza. En 2002, los jefes de Estado y de gobierno establecieron en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo el objetivo de frenar para el año 2010 la pérdida de biodiversidad.

Esta meta no se alcanzó. «En todo el mundo no cumplimos con nuestras tareas», admitió Flasbarth. En particular los países industrializados tienen obligaciones, lo que queda claro en el tema «subvenciones dañinas», que causan la pérdida de ecosistemas y de la diversidad biológica, y que también será negociado en Nagoya.

Subvenciones: de lo más nocivo para los más pobres

Fondos calificados como ayuda al desarrollo fueron entregados por ejemplo al sudeste de Asia, para la construcción de granjas de camarones. Los pobladores locales talaron y eliminaron los manglares, formaciones vegetales que protegen las costas frente a la erosión eólica y el oleaje, y establecieron criaderos de crustáceos. Pasados sólo unos pocos años, las costas estaban totalmente destruidas desde el punto de vista ecológico.

Sin embargo, las «subvenciones dañinas» no sólo se refieren a fondos otorgados como ayuda al desarrollo, sino también de dinero que impide el desarrollo de los países más pobres.

Las subvenciones que la Unión Europea para las exportaciones de azúcar son un ejemplo de una de las causas por las cuales los países productores de azúcar no logran obtener precios justos en el mercado mundial.

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