WWF considera crucial integrar los servicios de la naturaleza en la economía de cada país

Fuente: ecoticias.com

Los países contratantes de la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) se reúnen a partir de esta semana para acordar los nuevos objetivos que frenen la pérdida de biodiversidad en el mundo. Para WWF es fundamental que los gobernantes tomen conciencia sobre los beneficios reales que proporciona la riqueza natural al bienestar de las personas, para alcanzar un modelo económico ambientalmente sostenible.

Tras el fracaso de los objetivos de frenar la pérdida de biodiversidad que se establecieron para 2010, WWF espera que al término de esta cumbre los países adopten un nuevo plan estratégico para el 2020. El conjunto de medidas ha de contribuir a poner en valor la biodiversidad en las economías de cada una de las naciones, de manera que el ‘capital natural’ pase a formar parte de la contabilidad de las diferentes políticas sectoriales.

Entre las metas de esta estrategia deben figurar elementos como el establecimiento de límites al uso de ciertos recursos como extracción de agua, deforestación o captura de ciertas especies, eliminar los llamados ‘subsidios perversos’, que contradicen ciertas políticas ambientales, o incrementar la creación de espacios protegidos.

Deforestación Cero

Actualmente la pérdida de bosques es de cerca de 36 campos de fútbol por minuto en las zonas tropicales de todo el mundo (Ver vídeo bosque en área de tigre de Sumatra arrasado por bulldozer). WWF pide el apoyo a una meta de deforestación neta cero para el 2020, que aúne los objetivos de biodiversidad, desarrollo y cambio climático.

Asimismo la organización considera que los programas de Emisiones Reducidas por Deforestación y Degradación forestal (REDD) suponen una oportunidad sin precedentes para financiar uno de los mayores servicios prestados por la vegetación de los trópicos: el almacenamiento de carbono.

Acabar con los ‘subsidios perversos’

La flota pesquera mundial es dos veces y media mayor que la capacidad de los océanos y costas del planeta. Este dato supone que las pérdidas de las pesquerías alcancen los 50 mil millones de dólares al año (estimación del Banco Mundial). Esto hace peligrar 27 millones de empleos y compromete el bienestar de más de mil millones de personas afectadas directa o indirectamente.

Según las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, una inversión de alrededor de 8 mil millones de dólares anuales (un tercio de lo que ahora se invierte en subvenciones dañinas) sería suficiente para reconstruir y hacer más sostenibles las pesquerías del mundo, aumentando las capturas y mejorando la seguridad alimentaria y los ingresos para cientos de millones de personas.

Algo similar ocurre con los subsidios agrarios. De los más de 50.000 millones de euros que dedica la UE a ayudas agrarias, más de la mitad se destina a subvencionar cultivos intensivos de regadío. Las ayudas actuales mantienen artificialmente cultivos intensivos cuyos productos no poseen una demanda real en el mercado y que, además, contribuyen a favorecer el desempleo y desecar los acuíferos, poniendo en peligro en el futuro el abastecimiento de alimentos. Es el caso de cultivos como el algodón, el azúcar, el tabaco, el arroz o el vino, que no tendrían competitividad en un mercado global.

Según Jim Leape, director general de WWF: «Los gobiernos podrían obtener grandes ganancias simplemente poniendo fin a los subsidios que impulsan la sobreexplotación de los recursos naturales».

20% de áreas protegidas para 2020

WWF está promoviendo el objetivo de ‘20 por ciento en 2020’ que busca la conservación efectiva de 1/5 de cada uno de los ecosistemas representativos de cada nación. Además, esta propuesta busca incluir acuerdos multinacionales que cubran las áreas marinas de gran riqueza biológica situadas en aguas abiertas y, por lo tanto, fuera de la jurisdicción de cada uno de los países.

Pero, además de un plan estratégico para frenar la pérdida de Biodiversidad, Nagoya será clave para que se alcance el acuerdo en otros temas como:

LA aprobación del Protocolo sobre Acceso y Participación en los Beneficios (ABS)

WWF pide que los beneficios económicos que los países industrializados obtienen de la explotación de los recursos de ciertas regiones ricas en biodiversidad, como las zonas tropicales, sean repartidos de forma justa y proporcional con los países de origen. Para ello es imprescindible aprobar un protocolo justo y equitativo y que además debe ser legalmente vinculante.

«Un Protocolo de ABS que reconozca los intereses de los países ricos en diversidad biológica y garantice los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales sobre los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales asociados es vital», dijo Jim Leape.

Una Estrategia de Movilización de Recursos ambiciosa

WWF llama a las Partes a adoptar una estrategia consistente de movilización de recursos para apoyar efectivamente la implementación del Plan Estratégico. La estrategia debe identificar compromisos firmes de las Partes para movilizar recursos financieros adicionales, tanto internacionales como nacionales. Además, deberá incrementar la financiación tradicional (por ejemplo, de los gobiernos y la asistencia internacional al desarrollo) y poner en funcionamiento nuevos e innovadores mecanismos. En todo caso, WWF recuerda que el papel de estos mecanismos nuevos debe complementar y NO reemplazar las fuentes tradicionales de financiación.

Adopción de programas de trabajo temáticos reforzados

WWF llama a las Partes a intensificar sus esfuerzos para impulsar el Programa de Trabajo en Áreas Protegidas (PoWPA, por sus siglas en inglés) durante la década siguiente. Un PoWPA fortalecido debe identificar el papel central que tienen las áreas protegidas en la economía y en los medios de vida al proteger servicios ecosistémicos clave. Asimismo, tiene que contribuir a la mitigación del cambio climático, a la adaptación basada en ecosistemas y a la resiliencia al cambio climático.

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