Internet y la Universidad, ¿quién enseña a quién?

Fuente: Bitelia.com

Leía esta mañana un fantástico artículo en el diario Telegraph sobre la enseñanza actual. El profesor y científico de Oxford y Cambridge, Adrian Hon, se preguntaba sobre las diferencias entre la enseñanza actual pública y privada y la necesidad de cambio para adaptarse a los nuevos tiempos y la web 2.0. La pregunta que se hacía el maestro, en el entorno del Reino Unido, es perfectamente extrapolable al resto del globo. ¿Se han quedado obsoletos los antiguos sistemas públicos de pedagogía frente a Internet y la lectura gratuita online?

Si bien, la enseñanza universitaria tiene sobre el alumno un efecto de sendero o camino por el que llevar a los jóvenes a la comprensión de las materias, las temáticas y la forma de dar e impartir las clases no se han adaptado a lo que demanda la sociedad. No resulta chocante imaginar una clase hoy en la que el profesor se encuentre en una sala dando su teoría mientras los alumnos sueñan despiertos o teclean como zombies las pantallas de sus móviles, participando a través de las redes sociales en el debate que a ellos les interesa.

Es por esto que quizá, más que nunca, el aprendizaje resultaría efectivo y recibiría el feedback necesario del alumno si se empezara a impartir en el lenguaje que los jóvenes ya conocen, Internet. Iniciativas como las que contamos hace unas semanas, donde una Universidad Pública de Madrid había incluido en su temario a las redes sociales como asignatura son de un valor incalculable. Muchos escribisteis sobre másters que también llevaban tiempo ofreciendo el estudio de los nuevos lenguajes y las formas de comunicación.

El título de esta entrada hace referencia a una de las grandes diferencias que encontramos hoy con el pasado más reciente. Antes de la llegada de la red solamente existía una vía de información. La enseñanza en las escuelas era paso obligatorio para entender el mundo y lo que en él acontecía. Los libros y las clases impartidas eran la única forma de transmitir la información. Ahora no. El internauta no sólo encuentra información sobre todo aquello que acontece, sino que el debate y las dudas las puede resolver online, al momento y con inmediatez. ¿Tiene algún sentido que 140 caracteres resulten más influyentes o inspiradores que una clase teórica en la Universidad? Seguramente la clave no sea si lo tiene o no, sino por qué no se aplica para enseñar a las generaciones que nos llegan de lo potente que son las herramientas que existen en la red y que las tienen al alcance de la mano.

Otras Universidades y centros de estudio como la de Harvard o el propio MIT sí son pioneras en la temática actual, llegando a ofrecer conferencias y clases online e incluso con posibilidad offline, un catálogo de temáticas sorprendente, aunque ésta se podría decir que es la élite y no todos pueden acceder a ella.

Son muchas las ventajas que ofrecen estos centros de “alto rendimiento” que se podrían aplicar a los centros públicos con coste bajo. Clases de matemáticas en vídeo, conferencias online y podcast (y la posibilidad de buscar, parar o acceder al temario que se requiere en ese momento) e incluso enviar preguntas al profesor con una interacción y pérdida de la vergüenza total. El contacto directo, el cara a cara, una de las grandes virtudes de las Universidades adquiere mayor relevancia con el feedback real y continuo que encontramos en la web.

En mi opinión, todo estos cambios no hacen más que enriquecernos, los medios digitales los tenemos gratis en la web y no deberían ser un problema para la enseñanza actual. Si la Universidad nos forma, Internet transforma estos modelos y si la Universidad tiene el valor añadido del pensamiento crítico, el trasvase de toda la pedagogía a los nuevos formatos conseguiría una enseñanza completa, a la vez que formaría personas más capaces. Personalmente no concibo un mundo sin Internet, y muy probablemente vosotros, los lectores, tampoco. Es por esto que no sólo las Universidades deben formar también a partir de la red, sino que deben promover la opinión de lo que allí ocurre estos días. Temas candentes como la privacidad, los cambios sociológicos por las tecnologías o el mismo debate sobre la neutralidad en la red deben ser promovidos por la pedagogía, para que la discusión y la opinión crítica forme a los jóvenes.

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