CAMBIO CLIMÁTICO-URUGUAY: FRONTERAS BORRASCOSAS

Por Eduardo Silveira

RÍO BRANCO, Uruguay, dic (IPS)  – El cambio climático no respeta fronteras
de países ni de estaciones, como ocurre en el norte de Uruguay y en el
vecino estado brasileño de Rio Grande do Sul, donde los fenómenos
meteorológicos son cada vez más extremos y frecuentes con consecuencias
socioeconómicas devastadoras.
CAMBIO CLIMÁTICO-URUGUAY: FRONTERAS BORRASCOSAS
Las cuatro estaciones del año, antes marcadamente diferenciadas, muestran
ahora límites difusos e imprevisibles para los especialistas. A las
persistentes sequías hasta en épocas otoñales, les han sucedido intensas
lluvias, granizadas, furiosas tormentas eléctricas y vientos con
características inéditas de tornado o huracán en la otrora estable
primavera.

Las precipitaciones registradas en Cerro Largo entre noviembre y este
mes superan largamente los promedios estadísticos para la época. Según los
datos aportados a IPS por la jefatura de policía, el promedio de agua
caída en el departamento fue de 469 milímetros en un mes, casi 16
milímetros diarios.

Como consecuencia de estas intensas lluvias, el río Yaguarón, que sirve
de límite entre Uruguay y Brasil, salió de cauce y decenas de personas que
habitan en zonas bajas de la ribereña Río Branco, la segunda ciudad en
importancia de Cerro Largo, debieron ser evacuadas de sus viviendas.

Las inundaciones afectaron entre noviembre y comienzos de este mes, en
las puertas del comienzo del verano austral, a 10 de los 19 departamentos
en que se divide Uruguay, abarcando el norte y centro del territorio. Aún
permanecen fuera de sus hogares por esta causa 2.000 de las casi 8.000
personas que debieron ser evacuados.

El responsable de por lo menos los últimos eventos meteorológicos
severos en la región sería, según Metsul, un ciclón extratropical definido
como consecuencia directa del fenómeno El Niño, como se llama la fase
cálida de la Oscilación del Sur que se produce al aumentar la temperatura
superficial del agua en las áreas oriental y central del océano Pacífico
ecuatorial. Esto provoca distorsiones climáticas en buena parte de
América.

El 12 de este mes, a una semana de comenzar la muy cálida estación
veraniega, en la ciudad brasileña de Bagé, cercana a Río Branco, los
termómetros marcaron 10,9 grados, al menos casi la mitad del promedio
histórico para esta parte del año.

VIRAJE CLIMÁTICO

En plena primavera de 2008 comienza otra historia muy distinta. Es el
punto de partida de una de las sequías más importantes que recuerda la
región, tanto que en Bagé, del lado brasileño, sus 100.000 habitantes
debieron racionar el consumo de agua potable durante casi un año.

Aún mitigadas, las secuelas de la seca calaron hondo en toda la
sociedad. La llegada de las primeras lluvias tonificaron los ánimos,
incluso de los más perjudicados y el optimismo ganaba terreno.

Pero la “normalización” de las condiciones climáticas duraría poco.
Otra vez la furia de vientos, granizadas e intensas precipitaciones en
breves períodos de tiempo se desataba abruptamente, cambiando radicalmente
el paisaje.

El viento arrasó con los techos de la mayoría de las viviendas del Plan
Mevir, (complejos habitacionales para familias de trabajadores rurales), y
de varias casas particulares, provocando además la caída de árboles,
antenas y columnas del tendido de distribución de energía eléctrica.

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