“La hora del planeta”: Y el mundo apagó la luz

Fuente: BBC Mundo

Reciclar, usar menos el auto y comprar en comercios locales son acciones concretas que se pueden hacer para reducir el impacto del cambio climático. Y este sábado, se trata de apagar las luces. Pero, ¿estamos realmente salvando al planeta?

Cientos de millones de personas de todo el mundo han participado en “La hora del planeta”, un evento anual en el que se le pide a la gente que apague las luces a las 20:30, hora local.

Los monumentos y lugares más emblemáticos en países de los cinco continentes como la Gran Muralla de China, el reloj Big Ben británico, la Puerta de Brandeburgo de Berlín, el “Empire State” de Nueva York, las zimbabuenses cataratas Victoria, el Obelisco de Buenos Aires o la playa brasileña de Copacabana apagaron la noche del sabado sus luces para adherirse a “La Hora del Planeta”.

Esa iniciativa del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que pide a los políticos que tomen medidas para combatir el cambio climático, fue seguida en unos 130 países, que comprometieron su adhesión al apagón ecológico entre las 20.30 y las 21.30, hora local en cada uno de ellos.

Más que 60 minutos

Pero apagar las luces es sólo el comienzo.

Este año, “La hora del planeta” pidio a la gente a ir más allá de los 60 minutos y usar la iniciativa para comprometerse a una acción, grande o pequeña, que se realice para el futuro de la Tierra.

En Brasil, la FNP, que representa a 400 municipios, se comprometió a movilizar a sus poblaciones hacia ese propósito. “Cuando llevamos la movilización hasta el ámbito municipal, esto se refleja en forma de cambios efectivos en el comportamiento de la sociedad”.

En Colombia, la ciudad de Medellín está trabajando en un “futuro más verde”.

Según la Secretaría de Medio Ambiente, su compromiso “para proteger nuestro planeta se ha implementado en los 337.000 árboles plantados en Medellín en los últimos tres años, así como la recuperación de 300.000 metros cuadrados de espacio público y la protección de los recursos hídricos de nuestra ciudad”.

Y en Australia, la primera ministra, Julia Guillard, prometió que este año su gobierno luchará por poner un impuesto al CO2.

Y aunque se trate de una acción simbólica -aseguran los adeptos-, el sólo el hecho de apagar la luz este sábado por una hora o de contarle a sus amigos, estará contribuyendo a salvar nuestra Tierra.

 

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